La delgada línea entre lo docente y lo laboral para un residente

La inminente creación de la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias empieza su andadura generando controversia. El Programa Oficial de la Especialidad (POE) para Medicina Familiar y Comunitaria se ha modificado, ya que los futuros residentes no podrán ejercer en los Servicios de Urgencia Hospitalarios, centrando su periodo formativo en los Centros de Salud, Puntos de Atención Continuada y en las Urgencias Extrahospitalarias.

El nuevo POE mantiene que la formación de nuestros futuros médicos pase por adquirir las competencias propias de su especialidad y estipula que la gran mayoría de ellas puedan ser adquiridas en el Centro de Salud ya que, previamente, los residentes de esta especialidad pasaban dos años y medio, de los cuatro que dura su formación, en el hospital. Siguiendo esta premisa, se propone un reparto más equitativo de las guardias de modo que, aproximadamente el 50% de las mismas se llevarán a cabo en las urgencias hospitalarias y el otro 50% en servicios de atención continuada o servicios de urgencia extrahospitalarios. 

Contra lo que cabría pensar, la Unidad Docente está dispuesta a remar en dirección contraria. Actualmente, los residentes de Medicina Familiar y Comunitaria que se encuentran bajo el POE del año 2005, realizan aproximadamente el 75% de las guardias en las urgencias hospitalarias durante sus tres primeros años de su formación, este porcentaje se invierte únicamente durante el cuarto y último año, cuando pasan a depender exclusivamente del Centro de Salud al que están adscritos. 

Ante esta situación de desarraigo, dada la poca presencia que tenían los residentes de Medicina Familiar y Comunitaria dentro de la Atención Primaria se decidió que, durante el último año de formación, los residentes podían realizar todas sus guardias en los Servicios de Atención Continuada de los Centros de Salud; y solo aquellos que deseasen dedicarse en un futuro a la Urgencia Hospitalaria podían optar a realizar VOLUNTARIAMENTE una o dos guardias al mes en este servicio.

Un año más asistimos con incredulidad a la propuesta de que los residentes de cuarto año de Medicina Familiar y Comunitaria realicen, de manera obligatoria una guardia al mes en los Servicios de Urgencia Hospitalarios, a pesar de que, desde la creación de la nueva especialidad en Medicina de Urgencias y Emergencias, es un terreno laboral vedado para ellos. Somos conscientes de la situación de vulnerabilidad que se crea cuando nace una nueva especialidad y no se cumplen las condiciones para abordar la formación de especialistas, pero repetimos que LOS RESIDENTES NO PUEDEN SER MONEDA DE CAMBIO. 

Que un residente de Medicina Familiar y Comunitaria deba prescindir a su formación específica en el Centro de Salud para aumentar aún más el desequilibrio existente en la adquisición de sus competencias hospitalarias y extrahospitalarias, es un agravio flagrante ante otras especialidades, donde el sentimiento de pertenencia al servicio es patente durante todo el periodo de formación. 

La Sección de Residentes del SIMPA se ha reunido esta mañana, siendo esta demanda uno de los puntos más calientes a tratar. Nuestros residentes ya no caminan solos, y aunque muchos pondrán en tela de juicio si se trata de un problema exclusivamente docente, tenemos que recordar que el Real Decreto 1146/2006 regula la relación LABORAL especial de los MIR, donde se establece la obligatoriedad de realizar su jornada complementaria.

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