Ajena a todo cuánto le rodea, nuestra querida Mónica García se ha quedado SOLA; ya no hay un solo médico en España que la apoye. Sus asesores, ávidos de codicia, la han llevado por el camino equivocado, el del EXILIO. Ya sólo la esperan en Ginebra, en la sede central de la Organización Mundial de la Salud (OMS), será la primera vez que España ocupa un puesto en el Consejo Ejecutivo en 20 años… ¿acaso dan un premio al que peor Estatuto Marco sea capaz de firmar?
La negociación con el Comité de Huelga CESM saltó por los aires el miércoles. Mónica prometió una semana antes, en plena huelga, que se negociarían los asuntos importantes con los médicos. Para muchos el ministro en la sombra, Javier Padilla, entró como una exhalación en la reunión y reventó los cristales del salón, dejando el palacio ministerial y a todos los asistentes helados hasta el tuétano. Hay quien dice que es el verdadero garante del Estatuto Bodrio. Su actitud sólo refleja desconocimiento de la obligación de negociar, o peor, desprecio, hacia sus compañeros de profesión . Gracias, Javier, por dejarnos claro lo que significamos para este ministerio y por qué los facultativos de este país tenemos que estar más UNIDOS que nunca. GRACIAS.
Los médicos somos personas muy particulares, perfeccionistas y con un rol ayudador o de complacencia empática, rasgos que bloquearían cualquier intento de rebelión contra el sistema. Pero la extorsión laboral a la que estamos sometidos y el peso de la RESPONSABILIDAD sobre la asistencia que prestamos, nos ha obligado a dar un paso al frente, conscientes de que toda esta lucha tendrá finalmente su repercusión positiva en nuestros pacientes.
En tiempos de contienda, por paradójico que parezca, la verdad se abre camino. Sin desmerecer el trabajo, la formación y la dedicación de cualquier otra categoría de nuestro sistema sanitario, debemos confrontar la realidad… “somos todos iguales, pero unos más que otros”. La granja de Orwell, en palabras de nuestro secretario general, que tanto alboroto ha originado en los últimos días. En el ámbito de negociación en el que se apoya ahora nuestra solitaria Ministra hay dos médicos y tan sólo uno de ellos representa en exclusiva a nuestro colectivo.

Por si la imagen fuera poco ilustrativa, no se puede decidir el porvenir de la sanidad en este país sin una adecuada representación médica. Sentimos encarecidamente si confrontar esta realidad provoca dermografismo en muchos (o sólo un signo de Nikolsky positivo en alguno). Pero no estamos dispuestos a dar un paso atrás, ni para coger impulso. Queremos un Estatuto Propio que blinde nuestra capacidad de negociación en el devenir del futuro de nuestro del sistema sanitario… No vamos a seguir siendo «la gallina de los huevos de oro» de la mesa. Y si todo va mal a la vuelta de los años, siempre podrán echarle la culpa al médico… no es costumbre, es nuestro trabajo.
No es la primera vez que Mónica MIENTE: en Febrero de este año nos reunimos con ella y fue tajante al afirmar que ninguna clasificación cambiaría las retribuciones ni la capacitación, que se trataba única y exclusivamente de facilitar el acceso a puestos de gestión. Sin embargo, el último borrador del bodrio de anteproyecto de Estatuto Marco que está sobre la mesa, no solo mantiene la equiparación «administrativa y retributiva» entre grupos profesionales absolutamente diferenciados, sino que en su disposición transitoria sexta establece un plazo de 6 meses para «llevar a los presupuestos generales las mejoras retributivas que siguen al cambio de clasificación». No parece que el Colegio de Enfermería de Asturias dispusiera o valorara esta información, antes de emitir una reciente nota de prensa. Respetamos profundamente su opinión, e incluso hemos quedado encantados con la defensa a ultranza de la LOPS, aunque posteriormente se afirme que la propia ley no se ajusta a la realidad de la práctica clínica actual… ¿más dermografismo?.
Los modelos asistenciales llamados skill-mix a que se vio abocado el NHS desde 2010 debido a las carencias de facultativos tuvieron efectos diversos, entre ellos perder la longitudinalidad asistencial, y desembocaron en un incremento de mortalidad. Frente a este, el modelo colaborativo español era valorado internacionalmente. Coincidimos en que los modelos importados llevan a discusiones poco prácticas, así que evitaremos estos ejemplos en el futuro para evitar malentendidos. Nuestros facultativos son perfectamente capaces de buscar y contrastar críticamente la información científica sobre modelos asistenciales.
Sólo recordar una cosa más, el nuevo sistema de clasificación relega a los enfermeros sin EIR a una categoría inferior en esta clasificación “administrativa y retributiva”, algo que no logramos entender, y que merece un debate transparente en el que estaremos encantados de participar si lo desean, junto a D. Esteban Gómez, presidente del Colegio de Enfermería de Asturias, y también a D. Florentino Pérez, presidente del Consejo General de Enfermería.
GRACIAS de todo corazón a nuestras compañeras del SATSE por su respuesta a toda esta polémica, que refleja en este caso el sentir de una mayoría de la profesión enfermera: “No somos médicos ni queremos serlo”. Asunto zanjado.
Desde aquí queremos tender la mano para abrir un debate en abierto, webinar o lo que surja, con cualquier compañer@, sea enfermer@, TCAE, celador/a, auxiliar, técnico, o de cualquier otra categoría que quiera dialogar con nosotros sobre sus condiciones laborales, sobre cómo un estatuto propio del médico puede acarrear que, el día de mañana, su colectivo también pueda singularizarse. Quedamos a vuestra disposición.
PD: Se nos ha olvidado un poco la ministra, pero es que ya no sabe por dónde le entra el aire, quizá en Ginebra se reencuentre a sí misma.



