La propia Ministra de Sanidad, Mónica García, recientemente presentaba el proyecto “Trabajo y Salud Mental: hoja de ruta para las administraciones sanitarias en España”, en su discurso ponía de manifiesto el vínculo entre la salud mental y las condiciones laborales. Su receta, “necesitamos 8 mg de tiempo libre, 2 mg de condiciones dignas y 10 mg de certezas”. Ponía como ejemplo de sufrimiento emocional, a una madre trabajadora que sale de su casa a las 7 de la mañana y no regresa hasta las 7 de la tarde, solo con tiempo de acostar a sus hijos… Haciendo hincapié en la importancia de formar a los profesionales para recoger adecuadamente en la Historia Clínica los condicionantes laborales de los pacientes. “Reducir la jornada laboral es una medida de salud pública”.
Querida Ministra, es posible que tú no pienses en los médicos y facultativos de este país como en tus hijos – tampoco ye eso-, pero al menos no nos tomes por esclavos, y menos por esclavos tontos. No nos des lecciones de anamnesis, cuando en los últimos dos años has hecho nada para mejorar las condiciones laborales de los profesionales (no vamos a decir colegas) a los que se supone hace pocos años defendías con arrojo contra la explotación y la precariedad a la que otros les sometían. Tu borrador de Estatuto Marco solo contiene cambios cosméticos y perpetúa un sistema opresivo, en el que los médicos viven prisioneros de esa “jornada complementaria”, obligatoria pero que no computa para la jubilación, mal retribuida, penosa, y que nos hace pasar más de 60 y 70 horas semanales lejos de nuestras familias… A ver, ¿Dónde apuntamos todo esto en nuestra Historia Clínica? Sigue leyendo…
¿Quieres que hablemos de Salud Mental? Abramos la caja de Pandora. Los últimos estudios estiman que en torno al 40% de los médicos sufren burnout. El 60% de los médicos jóvenes reconocen haber padecido problemas de salud mental. El riesgo de suicidio se estima en el doble que el resto de la población y el 50% de los médicos de familia reconoce tener que recurrir a las benzodiacepinas para conciliar el sueño. Señora ministra… ESTE ES EL PROBLEMA, Y EL TUYO TAMBIÉN, NO TE NOS ESCAQUEES, QUE NO SABÉIS CUIDAR AL QUE CUIDA.
No nos vengas con monsergas, mucho vale nuestra vocación para haber llegado a soportar lo insoportable, pero la abnegación de nuestros mayores ya pasó de moda. No creas que, por estar deprimidos o quemados, no vamos a responder a tu falta de empatía para con tus propios compañeros, este discurso nos ha dado vergüenza ajena. Tienes en tu manos un proyecto de Estatuto Marco consensuado por 16 asociaciones y sindicatos que representan a la mayoría de médicos y facultativos de este país, y en lugar de darnos la poca DIGNIDAD que te pedimos, vas y te dedicas a darnos lecciones de anamnesis. Pues mira: vamos a reconocerte el mérito de enseñarnos un camino de lucha por esa dignidad que, como tantas cosas, no aplicamos por indefensión aprendida. A partir de ahora, verás innumerables colas de facultativos en las consultas de las unidades de Salud Laboral, para que los compañeros anoten cuidadosamente en nuestra Historia Clínica todas las condiciones laborales que les condicionan negativamente su Salud Mental. Que no sea por no registrarlo. A lo mejor así te das cuenta de cómo has pasado de considerarte solución a aumentar el problema. Otra princesa de sal frente al océano de la desconsideración laboral y social del médico. Qué pena, Mónica, se te veía mejor en la oposición.



