El pasado Jueves nuestra Consejera de Sanidad reconocía en sede parlamentaria que se contrataban “puntualmente” médicos sin título homologado de especialista en Medicina Familiar y Comunitaria para desempeñar funciones de “Atención Continuada” en Atención Primaria (en Román Paladino: para hacer guardias). Han descubierto la pólvora, pero parece que algunas señorías acabaron precisamente en Urgencias para que les separaran las manos de la cabeza. Ante todo nuestro respeto para quien ha tenido que ejercer la medicina en condiciones mucho más adversas que aquí. Para quienes no entienden bien el problema, aquí va una explicación:
La Atención Primaria y, aún más, las urgencias extrahospitalarias, siempre han estado minusvaloradas dentro del sistema. Esencialmente, porque es una herramienta utilizada demagógicamente con fines políticos. ¡Entregados alcaldes que exigen un médico cerca de sus vecinos aunque no haya médicos suficientes para ningún otro pueblo, mientras miran de reojo su sillón! ¡Aguerridas asociaciones de vecinos que exigen médicos y deciden, que para eso votan! En consecuencia, hay que hacer un esfuerzo titánico para mantener tantos puntos de atención continuada en atención primaria, y satisfacer a los votantes, recurriendo a cualquier cosa, incluso a las contrataciones ilegales. ¿Saben algunos de estos sesudos “agentes sociales y políticos” que para ejercer en Atención Primaria hacen falta los títulos oficiales de especialista, v.g. el de Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria? Sí, señora, el “mediquín de cabecera” es un especialista como cualquier otro… o debería serlo. Disponer de la debida homologación, si el título es extracomunitario (entiéndase como externo a la Comunidad Económica Europea, dónde los procedimientos de convalidación ya están establecidos) es la única vía de demostrar que a priori la calidad de asistencia prestada responde a los criterios de calidad exigidos. Establecer como mal menor, que este tipo de contrataciones sólo son “para la atención urgente en atención primaria”, da a entender que ese tipo de atención lo puede desempeñar cualquiera. Aparte del desprecio a los verdaderos especialistas que se han currado 4 años de MIR, convierte este tipo de atención en una ruleta rusa para los pacientes. Quizá es momento de plantearse soluciones… si hay voluntad.
En lo que sí tiene razón la Consejera es que NO HAY MÉDICOS. Aunque aún se siga echando la culpa a la «herencia recibida», el problema asistencial que se plantea es grave. Si retiramos a estos médicos de las consultas, aquellos que no tienen título de especialista, el trabajo que desempeñan lo tendrían que asumir los demás y no hay suficientes profesionales ni para empezar; en buena medida porque las condiciones del trabajo que desempeñan no son las óptimas. Si ya las condiciones laborales generales de nuestros facultativos dejan mucho que desear (cada vez que nos comparamos con Europa se nos caen los pelos del sombrajo), en concreto, las urgencias extrahospitalarias llevan demasiado tiempo esperando de una “reforma” que no llega; no son puestos atractivos. Los médicos huyen de los puntos de atención continuada urbanos, a los que acertadamente se les ha llamado “picadoras de vocaciones” por su masificación, en los centros rurales se sobrevive algo mejor pero tampoco es para tirar cohetes.
La función de los Colegios de Médicos está minorada en estos asuntos. Actualmente su papel, en cuanto a capacitación, se limita a asegurar que la titulación universitaria como Licenciado en Medicina es adecuada a la Ley vigente; ya que con ello se accede a la colegiación, requisito indispensable para poder ejercer. Carecen de funciones in vigilando en cuanto a validar la titulación como especialista. Quizá es el momento de actualizar sus funciones. Habrá quién esgrima el argumento de que haber superado el MIR es un requisito exclusivo de la asistencia pública y, por tanto, responsabilidad de sus empleadores. Sería bueno tener en cuenta que la sanidad pública cubre a TODOS los españoles, empleando al 80% de los profesionales médicos, y actuar en consecuencia.
Tan malo como la carencia de facultativos vía MIR es la discriminación de los MIR no españoles. Los profesionales formados adecuadamente vía MIR pero sin nacionalidad española, al final de su residencia tienen que apuntarse al paro y no pueden acceder a las bolsas de empleo regular. Esto es una discriminación por nacimiento, no por formación y capacitación; en un sistema de conocimiento es un error gravísimo. Perdemos a los activos que hemos formado en nuestro sistema, y nos quedamos con los que no tienen el título homologado. Esto ha sido denunciado por nosotros varias veces y hemos solicitado insistentemente fórmulas de acceso equitativo, al menos para personal interino… pero nunca se ha querido revertir esta situación. Quien lo entienda, que lo compre.
Otro problema no menor es la coexistencia durante la jornada de trabajo. En el mismo turno, trabajan codo con codo médicos especialistas, médicos sin homologación y médicos en formación. Aparte del mal ejemplo que se ofrece (¿Para qué hago yo el MIR y me sacrifico 4 años si me contratan sin título?). ¿Qué clase de docencia se está ofreciendo a estos últimos? Como cortafuegos, la unidad docente en MFyC ha establecido que los residentes siempre deban estar acompañados por facultativos especialistas, pero esto no evita que se pongan casos en común y se aprendan malas mañas.
¿Soluciones? Solo pueden darse a largo plazo: desarrollar una atención extrahospitalaria bien organizada y atractiva para los titulados MIR, o mejores sistemas de control institucional… La retirada súbita de estos profesionales solo tiene dos caminos: bien concentrar puntos de atención continuada (Ojo, que entre cerrar y concentrar, hay matices que un político no suele captar) o bien mantener la actual situación forzando hasta la extenuación a los facultativos especialistas de que disponemos. Y entonces ya se acabó el problema: se van del sistema, no hay médicos y punto. Estas soluciones se las plantearíamos directamente a las asociaciones de vecinos, alcaldes y otras fuerzas locales, que siempre están dispuestas a pedir más médicos pero no tan dispuestas a facilitar los desplazamientos en caso de necesidad, para concentrar la atención allí donde los recursos sean más eficientes. A todos los que hoy claman porque se reduzca la calidad, mañana contratan el doble de extracomunitarios o envían a enfermeros a cubrir puestos solos, nos queda la esperanza de que escuchéis a los profesionales, que son los que tienen que bregar con las situaciones. Pero como los médicos somos unos privilegiados y tenemos que callarnos… siempre nos quedará el Comité de Huelga


