
«No hay más que ver cómo están los compañeros, la cantidad de trabajo que tienen, los acogotados que están por el sistema informático. Antes ibas y te atendían, pero ahora chocas con que no estás citado, con que el ordenador no sé qué, con que la lista de espera llega a Pravia…
Las demoras desesperan incluso a los médicos, que optan por un seguro privado

